Cuarenta organizaciones sociales consensuan 132 medidas para luchar contra el consumo de alcohol en menores

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    La ‘Movilización Alcohol y Menores’, encabezada por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y una cuarentena de organizaciones ha presentado este jueves una batería de 132 medidas concretas para implicar a toda la sociedad en la lucha contra el consumo de alcohol entre menores, repartiendo tareas para todos los actores que puedan implicarse: desde padres hasta fabricantes de bebidas alcohólicas, pasando por medios de comunicación, administraciones públicas, personal sanitario y de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, educadores y miembros de entidades y organizaciones de prevención o atención al consumo de sustancias.

    Se trata de una iniciativa impulsada en 2017 con el apoyo de Obra Social La Caixa para poner en marcha una estrategia que contribuya a paliar lo que, a juicio del vicepresidente de la FAD, Ignacio Calderón, ha sido el principal lastre para poner en marcha medidas efectivas que permitan combatir el consumo de alcohol entre los menores: «la falta de organización».

    «No se ha producido un planteamiento serio contra el consumo de alcohol de menores, principalmente por falta de organización –ha indicado durante la presentación–. No puede ser que tengamos que esperar a que muera una niña de doce años para tener a todo el mundo durante dos meses dándose abrazos y preguntándose cómo ha sido posible».

    Tras un año de reflexión, la plataforma ha presentado un documento con 132 recomendaciones (5 destinadas a toda la sociedad y 127 orientadas a cada sector con alguna relación con el problema) con el que pretende ayudar a coordinar los esfuerzos en la lucha contra el consumo de una sustancia -el alcohol- que, según ha indicado el presidente de Socidrogalcohol, Francisco Pascual Pastor, «se sabe con seguridad» que es dañina para los menores de edad y afecta «muy negativamente» a su desarrollo hasta los 20 años.

    EL 30% DE LOS MENORES DE 14 A 18 SE EMBORRACHARON DURANTE EL ÚLTIMO MES

    La FAD ha recordado que, pese a ello, según las últimas encuestas del Plan Nacional sobre Doragas (2014-2015) cerca del 70% de los menores de entre 14 y 18 años había consumido alcohol durante los últimos 30 días y casi uno de cada tres (30%) se había emborrachado. Además, el «consumo compulsivo» afecta al 37% de los jóvenes de entre 14 y 16 años y se ha convertido en algo «normal».

    Dichos estudios mostraban también que la edad media de inicio en el consumo de alcohol ha ido bajando paulatinamente hasta situarse en los 13,8 años y que durante el último año «se han iniciado en el consumo de esta sustancia más mujeres jóvenes que hombres».

    Por todo ello, el vicepresidente de la FAD se ha mostrado convencido en que la solución a la problemática del consumo de alcohol entre menores (asociada a impactos «muy negativos» en su desarrollo físico, psicológico y mental), no pasa únicamente por introducir nuevas leyes y restricciones sino, en primer lugar, que la ley que hay «se cumpla» y, en segundo lugar, que vaya acompañada por un esfuerzo de toda la sociedad para generar un cambio cultural en cuanto al consumo de esta sustancia.

    BATERÍA DE RECOMENDACIONES

    «Seguramente es un problema que hemos generado culturalmente entre todos y que tenemos que solucionarlo entre todos. Hemos permitido llegar hasta unos niveles de consumo entre los menores que nunca habrían tenido que haber sido –ha lamentado–. Consumos como el modelo anglosajón, de atracón de alcohol en pocas horas, están haciendo mucho daño».

    De hecho, la primera de las medidas de «carácter general» consiste precisamente en «ampliar el foco» en la lucha contra el alcoholismo entre los menores y no limitarlo a medidas con incidencia directa sobre ellos. «Todos tenemos algo que ver en su génesis y desarrollo», asegura la movilización, aunque destaca que también es necesario «empezar por los menores» para «facilitar su implicación activa» y «escuchar sus voces».

    Junto con esta, la otra de las recomendaciones incide sobre la importancia de «no caer en estereotipos» acerca de los jóvenes porque, en primer lugar, «no ayudan a comprender lo que está pasando» ni a decidir la mejor manera de intervenir. Además, advierte de que «no todos los menores son iguales» y de que «chicos y chicas no interpretan igual la realidad» y a menudo pueden percibir el consumo de alcohol «desde planteamientos diferenciados», lo que acaso requiera un abordaje más complejo del problema.

    Asimismo, incluye una recomendación sobre el papel «fundamental» de promover la investigación y el conocimiento en materia de consumo de alcohol entre menores y que las organizaciones implicadas en la lucha contra esta práctica puedan disponer de esa información para utilizarla en la planificación, ejecución y evaluación de sus actividades.

    En este sentido, subraya también la importancia de la información en cuanto a la tarea de «sensibilización, información, educación y prevención» en la que están implicados multitud de ámbitos en la sociedad en los que existe «cualquier figura con capacidad de mediación influencia», tanto desde el punto de vista profesional como familiar, e incluso entre los propios menores. El objetivo, según indica, debe de ser «crear actitudes responsables y cambios en hábitos inadecuados».

    La última de las recomendaciones dirigidas al conjunto de la sociedad insiste en la necesidad de colaborar en la difusión de «la idea de que el alcohol, aún siendo legal y culturalmente muy aceptado, es una sustancia potencialmente adictiva cuyo consumo por menores, debido a sus riesgos potenciales, no debe ser tolerado ni fomentado en ningún caso».

    Además de estas cinco recomendaciones, el documento incluye 13 recomendaciones dirigidas a las familias; 38 para las Administraciones Públicas; 8 para los profesionales del sector sanitario; 7 para los cuerpos de seguridad; 17 para los profesionales implicados en la educación; 17 para las entidades de prevención o atención al consumo de sustancias; 9 para el sector del ocio y entretenimiento; 6 para las empresas de producción, distribución y comercialización de bebidas alcohólicas; y 21 para los medios de comunicación y agencias de publicidad.

    «UNA PICA EN FLANDES»

    Según ha explicado Calderón, las 132 medidas forman un «camino» en el que cada sector de la sociedad puede implicarse de un modo u otro, y que requiere que «sea un movimiento de todos». Por ello, subraya que, para lograr sus objetivos, «es básico que la sociedad sea consciente de que se ha puesto en marcha y de que entidades muy importantes están detrás» para que cada todo el mundo «lo vea, lo entienda, lo agradezca y participe».

    «En este país lo de unirse para trabajar coordinadamente no es especialmente fácil, somos individualistas, pero esto tiene que partir de una idea de comunidad y de que esto es de todos. Si somos capaces, quizás por primera vez, de poner en marcha una iniciativa de este tipo, habremos puesto una pica en Flandes y estoy convencido de que conseguiremos reducir mucho estas cifras», ha manifestado el vicepresidente de la FAD, que ha recordado que se está trabajando en una nueva ley sobre alcohol y menores y quiere contribuir con sus aportaciones al proyecto.

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