El Centro de Interpretación del Vino y la Sal es escenario este jueves, 25 de junio, de la proyección de ‘Osario Norte’ y del estreno de ‘El que recibe el cachiporrazo’
El ciclo Cinema Quiñones que pone en marcha la Fundación Fernando Quiñones ofrece esta semana una sesión doble con la proyección de ‘Osario Norte’ y el estreno del cortometraje ‘El que recibe el cachiporrazo’, las dos últimas producciones del cineasta gaditano José Manuel Serrano Cueto, que asistirá al acto y mantendrá un coloquio con los espectadores.
La cita, que cuenta con el respaldo del Ayuntamiento de Chiclana de la Frontera y el patrocinio de la Diputación de Cádiz, está prevista este jueves, 25 de junio, a partir de las 19.00 horas, en el Centro de Interpretación del Vino y de la Sal con acceso libre hasta completar aforo.
‘Osario Norte’ aborda la vida y la muerte del actor Jorge Rigaud, que se hizo célebre en los años 60 del pasado siglo, por su papel en las películas ‘El día de los enamorados’ y ‘Vuelve San Valentín’. A pesar de su éxito, el 17 de enero de 1984, Rigaud falleció completamente solo en un centro geriátrico de Leganés después de una polémica y confusa asistencia en el Hospital Provincial de Madrid.
En el documental se muestran entrevistas de personas que conocieron a Rigaud y trabajaron con él, que nos dan una visión tanto personal como profesional de Rigaud. Todo ello envuelto en la investigación y cruzada de Serrano Cueto por la memoria del actor argentino, en la compañía de Casablanc, familia y amigos.
Con anterioridad a esta proyección, tendrá lugar el estreno de ‘El que recibe el cachiporrazo’, un cortometraje del mismo director que aborda el fenómeno de la turistificación.
Se trata de una película muda y en blanco y negro, que evoca los primeros pasos de la cinematografía con un homenaje a los clásicos, cargado de humor negro, giro de guion y una pizca de terror. Rodada en Cádiz, en La Caleta, en la sede de la Asociación de Amigos de Quiñones y La Casapuerta, se halla inmersa en el circuito festivalero. Serrano Cueto gusta destacar la música de Pablo Pareja y la fotografía de Juan Antonio Quiñones.




