El Museo de Chiclana acoge la exposición ‘Venus y Cupido. El amor en los grabados de Montfaucon’

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Esta muestra, que estará abierta hasta el 3 de mayo, ofrece al visitantes unas planchas que, a través de la mitología, hablan del amor que triunfa sobre todo

La delegada municipal de Cultura, Pepa Vela, y el director del Museo de Chiclana, Jesús Romero, han inaugurado una nueva exposición temporada en estas instalaciones, ‘Venus y Cupido. El amor en los grabados de Montfaucon’, que estará abierta al público hasta el próximo 3 de mayo. Esta muestra ofrece al visitante unas planchas que, a través de la mitología, hablan del amor que “triunfa sobre todo”, tal y como narra Virgilio.

Bernard de Montfaucon fue uno de los grandes eruditos de su tiempo y no desdeñó el estudio apasionado del mundo antiguo y, de manera muy especial, el de la Antigüedad Clásica. Fruto de este interés es su monumental obra ‘L’Antigquité expliquée et représentée en figures’, obra en quince volúmenes de enorme interés artístico también por sus cientos de grabados a los que, en espacios distintos y en distintas muestras monográficas, se ha ido acercando el Museo de Chiclana.

“En esta ocasión y al hilo de la fecha que comercial y culturalmente recuerdan el amor en estas latitudes y tiempos, hemos seleccionados una serie de plantas que, a través de la mitología nos hablan del amor. De ese amor que, al decir de Virgilio, al final “triunfa sobre todo””, ha explicado la delegada de Cultura, reseñando que, “aunque tengamos esa imagen guerrera de la Antigüedad, había también tiempo en ella para el amor. Un concepto de amor diferente y claro, diferente al amor cortés que todos conocemos”.

De un modo u otro, se trata de un amor que cantaron, alabaron y adoraron los romanos en todas sus variedades. No en vano, divinidades propias de la mitología grecolatina, eran precisamente divinidades del asunto como, entre otras, Venus y Cupido. Venus, diosa del amor, de la belleza y de la fertilidad, no jugaba un papel marginal en el Panteón romano ni tampoco en el griego. Tanto es así que hay que recordar que, a partir del siglo III a.C., con la creciente helenización del mundo romano, el culto a Venus fue identificándose progresivamente con el de la diosa griega Afrodita.

Tan poco marginal es Venus, que no queda su fama por debajo de la de Vulcano, su esposo. Tanto es así que Virgilio asignó a Venus el papel de ancestro femenino del pueblo romano. Además, el 15 de agosto del año 293 a.C. se le dedicó el primer templo del que se tiene constancia.

Tampoco le va a la zaga en fama su hijo, Cupido, llamado también Amor en la poesía latina y cuyo culto asimiló al Eros griego. Así, como su misma etimología sugiere, se habla de deseo ‘cupiditas’, de pasión y de apetito vehemente. Físicamente, es un niño pequeño y sanote, que corretea entre los mortales y los sobrevuela en cercanía, peligrosamente armado con un arco y flechas o venablos y con los ojos vendados.

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