El Centro del Vino y la Sal acoge la muestra ‘El Señor de los Atunes’, de Pedro L. Barberá

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Pepa Vela y el escultor chiclanero inauguran esta muestra, que cuenta con una veintena de obras, entre ellas, tres maquetas de sus reconocidos atunes-veleta

El Centro de Interpretación del Vino y la Sal acoge la muestra ‘El señor de los Atunes’, exposición temporal en pequeño formato al escultor Pedro L. Barberá. En este sentido, la delegada municipal de Turismo, Pepa Vela, y el escultor chiclanero han inaugurado esta exposición, a través de la cual el centro de interpretación dedica una doble vitrina al artista en las salas de la Sal, que acogen una veintena de obras.

Así, entre las 20 obras expuestas, destacan tres maquetas de sus reconocidos atunes-veleta, iconos turísticos de la ciudad. Son la Maqueta Atún Bandas y Maqueta Atún Cuatro pliegos, veletas en acero inoxidable presentadas para el proyecto de monumento al atún en Japón, creadas en 2017. Ambas ya se expusieron en el stand de Chiclana en Madrid Fusión en enero de 2020. La tercera es la maqueta de las siete monumentales veletas en homenaje al atún instaladas en La Línea, Tarifa, Zahara de los Atunes, Barbate, Conil, Chiclana y Cádiz. Esta maqueta, también de 38×75 centímetros, la realizó Pedro L. Barberá en acero inoxidable en 2011 y está depositada en el Centro de Interpretación del Vino y la Sal, formando parte de su colección permanente.

Junto a estas emblemáticas obras, se ha instalado otras 17 piezas de menor tamaño y realizadas en los últimos años.

El escultor también presenta la nueva obra que ha instalado en la recepción del Centro de Interpretación, un Atún (2021), en acero corten y acero inoxidable, creado ex profeso para instalarlo en este espacio, junto a la tienda.

Hay que destacar que la obra de Pedro L. Barberá profundiza en la riqueza del océano y ha sabido hallar en el atún, en los cetáceos y en los hipocampos, o caballitos de mar, unos singulares aliados artísticos. Los atunes y las colas de orca —también vinculadas a las almadrabas—, transformados por el acero inoxidable y las manos del escultor, se han convertido en paisaje y en símbolo turístico de la gastronomía de la costa gaditana. Su obra está presente en reconocidos restaurantes de toda la provincia. De familia arraigada en las salinas, la obra de Pedro L. Barberá nace de la preocupación por la sostenibilidad del entorno marino y de una indudable identificación con su origen.

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