Científicos del Instituto Español de Oceanografía estudian los hábitats profundos del golfo de Cádiz

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    Científicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO), en colaboración con otras instituciones, han definido y descrito con gran detalle los principales tipos de hábitat que albergan los fondos marinos profundos del golfo de Cádiz, entre 300 y 1.000 metros de profundidad, dentro del espacio protegido de los Volcanes de Fango, y han estudiado su distribución espacial en función de las corrientes y de procesos geológicos relacionados con la emisión de fluidos.

    Según ha explicado el IEO en una nota, la interacción entre la corriente de agua mediterránea que sale por el Estrecho y la compleja orografía de los fondos marinos del golfo de Cádiz tiene como resultado una extraordinaria diversidad de tipos de sustrato y hábitats, muchos de ellos de especial interés para la conservación, como son los arrecifes de corales de aguas frías o los ligados a la expulsión de metano desde el subsuelo.

    Científicos de los centros oceanográficos de Málaga y Cádiz del IEO, junto a científicos de la Universidad Royal Holloway de Londres y del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT-CSIC), han publicado dos trabajos en los que describen algunos de los hábitats profundos del golfo de Cádiz y definen y explican su distribución espacial basándose en la morfología, el tipo de fondo y las corrientes, dentro del Lugar de Interés Comunitario ‘Volcanes de fango del Golfo de Cádiz’.

    Para ello, han cartografiado mediante ecosondas de gran precisión, el relieve y el tipo de sustrato de un área de más 1.500 kilómetros cuadrados, han recopilado imágenes submarinas y muestras en la zona durante ocho campañas oceanográficas en los últimos siete años y han analizado un set de más de 15.000 medidas de velocidad, temperatura y salinidad del agua en el fondo marino.

    Con estos datos, se han cartografiado, observado y descrito los fondos de una gran variedad de morfologías como dorsales, volcanes de fango, canales, depresiones o planicies; se ha estudiado su origen y evolución, los procesos geológicos y oceanográficos que ocurren en estas estructuras y cómo éstos determinan y condicionan la presencia de diferentes hábitats.

    Según ha explicado Luis Miguel Fernández, investigador del IEO y uno de los autores de ambos estudios, «la importancia de estos trabajos radica en el detalle con el que se han estudiado las interacciones entre las corrientes, los sedimentos y los hábitats, lo que permitirá una mejor definición de los planes de gestión de este espacio marino protegido en el golfo de Cádiz».

    «Se trata de un trabajo de muchos años, tanto de muestreos en el mar como de análisis y discusión de resultados, muchas millas de navegación, muchas horas de filmaciones y mucho trabajo de un equipo multidisciplinar muy numeroso», ha señalado Pablo Lozano, científico del IEO y primer autor de estos trabajos que formarán parte de su tesis doctoral.

    Estos estudios han sido posibles gracias a la financiación de múltiples proyectos, entre los que destacan los Life+ Indemares y el Life Intemares, coordinados por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y que han servido para declarar espacios marinos de la Red Natura 2.000 y sentar las bases para gestionarlos de forma eficaz.

    Asimismo, el proyecto Isunepca, del IEO, contempla una campaña anual para evaluar con métodos visuales los stocks de cigala en el área de estudio; y el proyecto Inpulse, del Plan Estatal de Investigación, Desarrollo e Innovación, tiene como objetivo el estudio de la interacción de la corriente mediterránea con los fondos del golfo de Cádiz.

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